

Habíamos empezado el rallye con cautela, ya que no contábamos con ruedas de mojado. La fecha en la que nos encontrábamos nos hacía esperar una jornada soleada, y una vez quisimos disponer de otro juego de ruedas nos fue imposible tenerlas a tiempo. Con todo estábamos cogiendo el tacto al terreno cuando en la conocida "horquilla del hormigón" nos quedábamos tirados... "y eso que vengo de revisar el coche tornillo a tornillo..." repetía Luis.
Sólo nos quedaba disfrutar del resto del rallye como espectadores y dar buena cuenta de la churrascada que nos esperaba en la asistencia... menos mal que no salíamos a correr después!!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada